jueves, 3 de febrero de 2011

Pimientos del piquillo, oro rojo

El pimiento, de humilde pasado, ha ido ascendiendo de categoría en la escala gastronómica. Procede, como tantos cultivos, de América, por lo que no se incorpora a la cocina española hasta el siglo XVI. Los colonizadores del nuevo mundo buscaban pimienta y otras especias y se encontraron con una planta cuyo llamativo fruto de color rojo era utilizado por los indígenas para acompañar sus comidas; le llamaron pimiento.

Los pimientos del piquillo son carnosos y delicados, con textura turgente, sin llegar a ser dura. Pero además de sus indiscutibles propiedades gustativas, los pimientos del piquillo cuentan con unos excelentes valores nutricionales. Tienen una importante presencia de caroteno, abundancia en fibra, un 93% de agua, minerales como el potasio o el fósforo y un bajo nivel calórico (apenas 19 calorías por 100 gramos de producto).

Armonizan a la perfección con el bacalao, el atún, los chipirones. Realzan de forma muy especial los platos de huevos, ligan con el arroz, las patatas y las pastas y se acomodan a la fragilidad del hojaldre. Un fruto excepcional que, si bien se ha utilizado tradicionalmente para acompañar a otros alimentos, pueden ser un plato exquisito por si mismo, apenas condimentado con ajo y sal.


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